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El eco del portazo en aquella casa de San Pedro y la imagen de Ximena luciendo los aretes de oro de tu abuela se disolvieron en un instante, sepultados
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El eco del portazo en aquella casa de San Pedro y la imagen de Ximena luciendo los aretes de oro de tu abuela se disolvieron en un instante, sepultados
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El color vivo de las bugambilias en el patio de Doña Rosa en la Ciudad de México se disolvió en un instante, sepultado por una quietud densa que pesaba
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El murmullo refinado y la frialdad de la alta sociedad mexicana en aquella exclusiva gala de Polanco se apagaron por completo, devorados por un silencio
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El bullicio de la música alta, las risas ásperas y el chocar de los tragos en la barra de aquella cantina de Jalisco se apagaron por completo, devorados
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El eco de los murmullos familiares y el olor a pan dulce y café en la sala de Coyoacán se desvanecieron en un instante, sepultados por una quietud densa y aplastante.
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El murmullo refinado y las risas superficiales de la alta sociedad sevillana en aquel hermoso patio de palacio se apagaron por completo, devorados por
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El brillo artificial y frío de la habitación de hospital en Barcelona y el murmullo de los monitores médicos se disolvieron en un instante, sepultados
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El ruido del tráfico en el Paseo de Gracia y el murmullo de los transeúntes de Barcelona se disolvieron en un instante, sepultados por una quietud densa
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El eco del seguro al cerrarse en aquella pesada puerta de caoba en Polanco y la mirada cínica de Paola luciendo el collar de plata antigua de tu madre
