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El rumor de las bromas pesadas, el chocar de las jarras y las risas en aquella ruidosa taberna del puerto de Vigo se apagaron por completo, devorados por
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El murmullo del viento de la tramontana soplando con fuerza contra los cristales de su mansión en Pedralbes, Barcelona, y las notas del vinilo de jazz
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El eco del cierre de la puerta en aquel piso de l’Eixample y la imagen de Alba luciendo tu pulsera de perlas se disolvieron en un instante, sepultados
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El aroma a agua fresca y el olor a tierra de los tallos recortados en la pequeña floristería del Barrio Gótico de Barcelona se disolvieron en un instante
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El murmullo refinado y la frialdad de la alta sociedad barcelonesa en aquella exclusiva terraza de la ciudad se apagaron por completo, devorados por un
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El eco de las condolencias de los vecinos y el rumor del oleaje cercano a aquel espacio moderno y luminoso de Barcelona se desvanecieron en un instante
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El murmullo refinado de las conversaciones y el tintineo de las cucharas de plata en aquel elegante salón de Madrid se apagaron por completo, devorados
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El ruido de las risas, el eco de la música norteña y el chocar de los platos en aquella taquería a las afueras de Chihuahua se apagaron por completo, devorados
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El murmullo de la tormenta brutal que inundaba las calles de Polanco en la Ciudad de México y el golpeteo violento de la lluvia contra los ventanales del
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El ruido lejano de la ciudad y el murmullo de los transeúntes cerca de la Giralda de Sevilla se disolvieron en un instante, sepultados por una quietud
